viernes, 29 de junio de 2018

EL DISPARATE DE POTTER



EL DISPARATE DE POTTER;


El señor Charles Potter fue conocido por algunas ideas; excéntricas, pero con el tiempo la gente llegó a comprobar que el señor Potter era más bien un genio en ingeniería y de carreteras. Por ejemplo existe actualmente todavía un letrero por; el kilómetro 150 de la carretera entre Matagalpa y Jinotega que dice: "Disparate de Potter". Cuya historia pasaremos a describir.

Esto se originó cuando el señor Potter tenía la hacienda de café; La Fundadora, y quiso conectarla a Matagalpa por medio de una carretera para vehículos, eso pasó por el año 1935, trazó esa carretera siguiendo lo que actualmente es la carretera de Jinotega. Como la carretera pasaba por las pendientes de las montañas y los precipicios hubo que cortar un cerro allá por los 1,500 metros de altura para poder entrar al camino que se desvía; a "La Fundadora".

La gente decía que era un disparate tremendo construir la; carretera en lugares tan escarpados, decían el camino costaría;
mucho dinero y que no lo ameritaba; sin embargo, el tiempo le dio la razón al señor Potter porque cuando el Departamento de
Carreteras construyó la carretera Matagalpa - Jinotega en 1950, los ingenieros siguieron la misma trocha que el señor Potter;
había hecho, pasando por la misma montaña que él había cortado.;

Eso era época simpática el Departamento de Carreteras rotulaba; las carreteras, con nombres particulares de las regiones puso un letrero entre Matagalpa y Jinotega que decía: "EL DISPARATE DE POTTER" que todos lo hemos visto. A esta fecha el letrero se habrá caído y no lo han repuesto, pero la gente de la región todavía lo recuerda.

El Ministerio de Construcción y Transporte debería volver a esa modalidad muy práctica de poner letreros indicando los lugares históricos, así como el nombre de los pueblos y su población (#; de habitantes) para que los turistas y estudiantes aprendan de su país.

EL SEGUNDO “DISPARATE DE POTTER"

Charles Pannell Cuthberson Potter, el segundo de los Potter, fue conocido por sus costumbre pulcras y sus excentricidades. Siempre lució elegante con sus trajes de lino blanco o de legítimo casimir inglés. Fue parco al hablar y exacto en sus compromisos, usaba barba y bigotes perfectamente afeitados y delineados. 
En su afán de conservar las costumbres de su país, impuso en su hacienda La Fundadora un régimen de trabajo, tradición y buen gusto. Los sábados invitaba a sus amigos a tomar “el té de las cinco” que se degustaba en vajillas de plata y que él personalmente servía en la terraza usando guantes blancos y corbatín de satín. En estas reuniones se intercambiaban pareceres o se conversaba sobre diversos temas, desde los más frívolos hasta los más serios, pero el que llegaba a ellas tenía que atenerse a la costumbre elegante del anfitrión, de lo contrario no se le permitía entrar.

Para dar mayor prestancia al ritual del té se le ocurrió construir un palacete sobre el risco de una montaña donde se contemplaba una panorámica maravillosa de la región del Pacífico nicaragüense. Hasta allí conducía a sus invitados que gozaban del clima delicioso y con el paisaje de ensoñación.

Se cuenta que preocupado por sacar su café hacia el Pacífico, se propuso construir un camino hasta Matagalpa, para eso utilizó un raro procedimiento, hizo arrear sus mulas por entre las montañas para que ellas por instinto buscaran la mejor ruta. Pero la trocha marcada por los animales cortaba parte del risco donde Potter tenía su mirador, de modo que no hubo otro remedio que cortar la montaña porque el británico nunca dio a torcer su brazo.

Aquella puntada de Charles Potter fue catalogada como un disparate vial, y de ahí que cuando los viajeros preguntaba por qué se había cortado la montaña en lugar de bordearla, los matagalpinos respondían: “Ese es el disparate de mister Potter”. Pero no era un disparate, pues cuando en 1950 el Ministerio del Transporte comenzó la construcción de la carretera Matagalpa-Jinotega, los ingenieros siguieron la misma trocha que había trazado Potter. El “Disparate” aún existe a la altura del kilómetro 142.

Eddy Kühl Aráuz en su libro “Matagalpa y sus gentes”

EL TERCER “DISPARATE DE POTTER"
del libro Hijos del Tiempo de Jose Rizo.

El señor Potter pretendía el ambicioso proyecto de deslizar los sacos de café por medio de un sistema de cables de acero, por fuerza de gravedad hasta las planicies de Sébaco, ahorrándose de esa forma las dificultades del transporte de la producción de la zona en carretas y mulas. Su iniciativa no tuvo eco alguno mas que la expresión que calificó al proyectó como el DISPARATE DE POTTER.
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