viernes, 14 de junio de 2013

Lo malo de las grandes agresiones al medio ambiente es que no son fácilmente rectificables




"Lo malo de las grandes agresiones al medio ambiente es que no son fácilmente rectificables. El mal está hecho y es casi imposible recuperar lo perdido. El megaproyecto chino de la construcción de la presa de las Tres Gargantas fue muy criticado por las organizaciones ecologistas porque iba a suponer un atentado gravísimo contra el medio ambiente. Como sabemos, el Gobierno chino desoyó las críticas y siguió adelante con su plan, desplazando a millones de personas y alterando de una vez para siempre el medio ambiente de la región.

Y ahora llegan los problemas. No han tardado mucho, en realidad. El propio Gobierno de China lo ha reconocido y ha empezado (o se ha visto obligado) a tomar medidas efectivas para detener el deterioro medioambiental que está produciendo el proyecto hidráulico de ...las Tres Gargantas para el año 2020. Por un lado, se están produciendo efectos muy negativos en los cauces medio y alto del río Yangtsé. Por otro, se prevén desastres geológicos. Tanta cantidad de tierra removida y desplazada y retirada estaba claro que iba a resultar un problema. 
En los cauces medio y alto del río Yangtsé, una de las zonas más pobladas del país, aumenta la contaminación que llega al río y supone una terrible presión ambiental. De seguir así, no será fácil garantizar la seguridad del agua potable. En algunas partes del río, la capa de basura llega hasta los sesenta centímetros de grosor y se acumula sobre un área de más de 50.000 metros cuadrados. En algunos lugares es tan compacta que se puede caminar sobre ella."

lunes, 10 de junio de 2013

Brasil, Colombia y Perú figuran entre los países latinoamericanos con mayor índice de atentados contra dirigentes ambientalistas e investigadores




Alerta. Brasil, Colombia y Perú figuran entre los países latinoamericanos con mayor índice de atentados contra dirigentes ambientalistas e investigadores. 

Denis Gray. AP/

Según sus partidarios, Chut Wutty era uno de los pocos activistas que quedaban en Camboya lo suficientemente valientes como para luchar contra la masiva deforestación ilegal realizada por los poderosos. El ambientalista fue asesinado a tiros por un policía militar en abril, mientras investigaba la tala ilegal en uno de los últimos grandes bosques del país.

Nisio Gomes era el jefe de una tribu brasileña que lucha por proteger su tierra de los ganaderos. Hombres enmascarados le dispararon en noviembre.

En todo el mundo, dar la cara por el medio ambiente puede ser mortal y parece ser que esta tendencia está aumentando.

Quienes llevan la cuenta de los asesinatos de activistas ambientales dicen que los números han aumentado drásticamente en los últimos tres años. Una razón, advierten, puede ser que han mejorado sus métodos de búsqueda de la información, pero también creen que el creciente número de víctimas es una consecuencia de la intensificación de la lucha por los disminuidos suministros de recursos naturales, especialmente en América Latina y Asia.


Los asesinatos han ocurrido en por lo menos 34 países, desde Brasil hasta Egipto, tanto en países desarrollados como en desarrollo, según un estudio de The Associated Press con base en datos y entrevistas.


Un informe publicado a mediados de junio por la organización Global Witness, con sede en Londres, dijo que más de 700 personas –más de una por semana– murieron en la década que terminó en el 2011 "en la defensa de sus derechos humanos o los derechos de otros, relacionados con el medio ambiente, específicamente la tierra y los bosques". Fueron asesinadas, dice el grupo ambientalista, durante protestas o investigaciones relacionadas con minería, tala, agricultura intensiva, represas hidroeléctricas, desarrollo urbano y caza furtiva.

El número de muertos llegó a 96 en el 2010 y a 106 el año pasado, dijo el informe, que fue difundido mientras los líderes mundiales se reunieron en Río de Janeiro para una conferencia sobre el desarrollo sostenible.

Las cifras de Global Witness son mucho más altas que las que Bill Kovarik, profesor de comunicaciones en la Universidad de Radford, en Virginia, ha estado recopilando desde 1996. Él se ha centrado en los asesinatos de líderes ambientales y no incluye las muertes durante protestas que sí precisó el informe de Global Witness. Kovarik, sin embargo, también ha notado un aumento sustancial: de ocho en el 2009 a 11 en el 2010 y 28 el año pasado.

"Durante muchos años los regímenes intolerantes como Rusia y China y las dictaduras militares toleraron a los ambientalistas. Era lo único que se podía hacer de forma segura, hasta que algunos cruzaron a la esfera política", dijo Kovarik. "Ahora el ambientalismo se ha convertido en una peligrosa forma de activismo y eso es relativamente nuevo", agregó.

Entre los muertos del año pasado estuvo el cura Fausto Tentorio, un sacerdote católico italiano que luchó contra las empresas mineras para proteger las tierras ancestrales de la tribu Manobo, en el sur de Filipinas.

Era conocido cariñosamente como "el padre Pops".
Más de tres cuartas partes de los asesinatos contados por Global Witness ocurrieron en tres países sudamericanos: Brasil, Colombia y Perú. Otras 50 muertes ocurrieron en Filipinas. Todos estos países tienen luchas sangrientas por el derecho a la tierra.

La lucha ecológica y la conciencia colectiva

Conciencia colectiva y ecología La historia del hombre tuvo un cambio evolutivo cuando nació en él la conciencia. El entendimiento ...