Planta fotovoltaica de 1.38 MW, en la Trinidad, Diriamba-Nicaragua



A sus 75 años, don Pablo de Jesús Mendoza se dio cuenta que aún está lejos de haberlo visto todo: después de usar el candil para alumbrarse durante la mayor parte de su vida, llegó el día en que conoció la electricidad residencial, y algún tiempo después, hasta los paneles solares instalados en el techo de alguna casa, “pero una cosa como esa nunca la había visto”.

El anciano se refiere a la Planta Fotovoltaica inaugurada el pasado jueves en La Trinidad, localidad diriambina ubicada en el kilómetro 59 de la carretera a La Boquita. La instalación está dotada con 5,880 paneles solares, con una capacidad nominal de generación de 1.38 megavatios, y fue construida gracias a una donación japonesa de US$12 millones.

Aunque la inauguración de la planta es motivo de celebración entre usuarios, funcionarios y ambientalistas, algunos números simplemente no cuadran, no sólo porque mientras Japón asegura que su donación asciende a US$12 millones, Rosario Murillo, secretaria de Comunicación y Ciudadanía, declaró a inicios del mes que la donación japonesa es de US$11.45 millones, complementados con US$530,000 del Tesoro Nacional.

Más allá de esa discrepancia de medio millón de dólares, el empresario Vladimir Delagneau, gerente de Tecnosol, opina que una instalación con esa capacidad de generación, debió haber costado unos US$4.2 millones, partiendo de que “el watt pico instalado cuesta unos tres dólares”.

Tratando de hacer cuadrar los números, admite que “hace un año, esa misma instalación habría costado US$7 millones”, lo que aún dejaría por justificar un total de US$5 millones (o sea, más de C$120 millones), que es más dinero que el necesario para efectuar las obras civiles, (incluyendo el muro perimetral), y comprar el terreno, lo que no fue necesario hacer, porque pertenece al Estado.

Buen comienzo, pero aún queda mucho por hacer.

Aunque la construcción de la planta solar no beneficiará directamente a los habitantes de La Trinidad –porque la nueva central inyecta su energía directamente al Sistema Interconectado Nacional- el pueblo sí gozó de la generación de empleo: más de 200 obreros que tuvieron trabajo durante varios meses, aunque eso ya se acabó.

También es probable que algunos comercios locales mejoren sus ingresos de forma marginal, siempre y cuando el enorme campo cubierto de celdas fotovoltaicas (casi dos hectáreas de terreno), haga que los viajeros se detengan a contemplarla desde la carretera, y entren al pueblo a consumir.

Los beneficios resultan más evidentes si la inauguración de la planta se ve en perspectiva y a escala nacional, no sólo por el incremento de la generación de energía renovable, con la consiguiente disminución de emisiones de dióxido de carbono, sino porque es la primera vez que se aprovecha la radiación solar a gran escala, en una misma ubicación.

Delagneau, el gerente de Tecnosol, asegura que sólo ellos han hecho unas 70,000 instalaciones solares domiciliares, lo que por sí mismo supera la capacidad de la nueva central solar. Lo destacable de esto es que hay espacio para crecer.

Los datos muestran que un país como Nicaragua, recibe cinco horas de máxima radiación solar, en las que cae el equivalente a mil watts por hora sobre cada metro cuadrado. Los paneles más eficientes disponibles en el país, pueden convertir en electricidad, entre el 15% y el 20% de esa energía.

Dado que sol es lo que parece sobrar en Nicaragua (aún las zonas lluviosas del Caribe reciben 4 horas diarias de radiación solar, con otras 4.5 horas para el centro del territorio), Delagneau calcula que el país puede satisfacer hasta un 30% de su demanda total con ese tipo de energía.

Opciones solares
Más allá de los esfuerzos que puede hacer el país para ampliar su capacidad de generación de energía solar –sea que lo haga con recursos propios, donaciones, préstamos, o una combinación de los tres- los ciudadanos también tienen la posibilidad de instalar su propio sistema fotovoltaico en casa.

Aunque los precios se antojan prohibitivos para la mayoría (instalar paneles que produzcan 50 watts cuesta unos US$400, mientras que para el de 100 watts hace falta desembolsar US$700), la buena noticia es que hay microfinancieras que prestan dinero para hacer este tipo de instalaciones.
Delagneau recuerda que, si bien la inversión inicial parece alta, a la larga termina amortizándose con ventaja a medida que pasa el tiempo, dado que los paneles tienen una garantía de 20 años, aunque pueden seguir operando después de eso, sólo que a un 80% de su capacidad.
Japón: “Pregúntenle al MEM”

Confidencial pidió una entrevista con Shinji Nishiyama, Primer Secretario y Jefe de Cooperación de la embajada de Japón, pero éste se limitó a explicar que cuando se le aprueba un préstamo al país, generalmente se contrata al Sistema Internacional de Cooperación de Japón (JICS, por sus siglas en inglés).

En el caso de la planta solar, JICS firmó un contrato con el Ministerio de Energía y Minas, para licitar las obras en Japón, por lo que todo el manejo del dinero para construir las instalaciones solares propiamente dicha, fue responsabilidad del MEM, y “por lo tanto, se debe solicitar al MEM cualquier información financiera relacionada al proyecto”.- 

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