miércoles, 7 de noviembre de 2012

¿¿QUÉ ES EL GRAN CINTURÓN TRANSPORTADOR OCEÁNICO??



¿¿QUÉ ES EL GRAN CINTURÓN TRANSPORTADOR OCEÁNICO??

Así se le llama a la ruta teórica por la cual el agua circula alrededor del globo oceánico en su totalidad, movida por viento y circulación termostática.

La circulación global oceánica entre aguas "frías y profundas" y "aguas cálidas y superficiales" influye enormemente en los climas regionales de todo el mundo.




Corrientes Oceánicas ...

Una corriente oceánica es un movimiento de traslación, continuo y permanente de una masa de agua.

Estas corrientes pueden ser originadas por muchas causas: Movimiento de rotacion terrestre, vientos, los planetas, la configuración de las costas... etc.

"El Gran Cinturón Transportador".

A uno de estos tipos de corrientes los científicos lo han llamado el 'Gran Cinturón Transportador'.

Esta corriente lo que transporta no es otra cosa que el calor de unos puntos a otros de la tierra. Su funcionamiento se basa en la convección. El agua que está a un nivel bajo con respecto a la superficie fluye a través del suelo oceánico hacia el ecuador, mientras que las aguas superficiales cálidas de las latitudes tropicales fluyen hacia arriba para reemplazar al agua que se hunde. De esta manera el transportador se mantiene activo. De esta forma, al Norte de Europa le llega calor del ecuador, energía comparable a la producción de un millón de centrales nucleares.
Sin el inmenso calor que proporcionan estas corrientes marinas la temperatura media europea podría descender de 5 a 10 grados Centígrados. Este cambio de temperatura sería similar a las temperaturas medias del planeta hacia la final de la última era glacial, hace aproximadamente 20.000 años.

UNA POSIBILIDAD ESCALOFRIANTE...

¿¿ Que ocurriría si el "Gran Cinturón Transportador" se llega a detener de repente ??

Al interrumpir una enorme corriente marina, la fusión del hielo del Mar Ártico puede desencadenar un grave descenso de las temperaturas de Europa y Norteamérica, similares a las de la última glaciación .

¿QUÉ PUEDE HACER QUE SE DETENGA EL TRANSPORTADOR?

- El agua dulce -

Debido a que el agua salada es más densa y pesada que la dulce, un "endulzamiento" del Atlántico Norte haría las capas superficiales más livianas o boyantes. Y esto es un problema, ya que el agua de la superficie necesita hundirse para que funcione el Transportados.


Algunos científicos temen que el hielo que se funde en el Océano Ártico pueda verter una cantidad de agua dulce al Atlántico Norte suficiente como para interferir con las corrientes marinas. Parte de esta agua dulce procedería de la propia masa de hielo que se derrite, pero el principal contribuyente sería el aumento creciente de lluvia y nieve en la región. La capa de hielo que se contrae deja al descubierto una cantidad mayor de superficie oceánica, permitiendo que una mayor cantidad de humedad se evapore en la atmósfera y dé lugar a un mayor número de precipitaciones.
Este cambio en las corrientes marinas puede surgir pronto, de un modo inesperado, en un período de tiempo tan corto como de 20 años, según Robert Gagosian, presidente y director de la Institución Oceanográfica Woods Hole. Otros dudan que esto llegará a ocurrir. Aun así, el Pentágono ha tomado nota. Andrew Marshall, un planificador veterano del Ministerio de Defensa, presentó recientemente un informe no confidencial que describía cómo un cambio en las corrientes marinas en el futuro próximo podría comprometer la seguridad nacional.

- La retracción del hielo del Ártico entre 1979 y 2003, con base en los datos recolectados por el Dispositivo de imágenes de sensores por microondas (Special Sensor Microwave Imager, SSMI) del Programa de Satélites Meteorológicos del Ministerio de Defensa (Defense Meteorological Satellite Program, DMSP) estadounidense -

"Es difícil predecir qué pasará realmente", advierte Donald Cavalieri, científico pricipal en el Centro Goddard de Vuelos Espaciales de NASA, "puesto que el Ártico y el Atlántico Norte son sistemas muy complejos, con muchas interacciones entre la tierra, el mar y la atmósfera". Los resultados de investigaciones recientes, sin embargo, sugieren que los cambios que estamos viendo en el Ártico podrían afectar potencialmente a las corrientes que calientan Europa del Este, y este hecho mantiene a mucha gente preocupada.
Hoy en día la idea de que el clima puede cambiar rápidamente se está convirtiendo en una teoría respetable. En un informe, de 2003, Robert Gagosian cita una "evidencia que avanza rápidamente (desde, por ejemplo, los anillos de los árboles y los núcleos del hielo) de que el clima de la Tierra cambió abrupta y enormemente en el pasado". Por ejemplo, mientras que el mundo se calentó al final de la última era glacial hace aproximadamente 13.000 años, las capas de hielo derretido parecían haber provocado un alto repentino en el transportador, devolviendo el mundo a un período de 1.300 años de condiciones tipo era glacial llamado "Younger Dryas".



El calentamiento del planeta podría sumir a Norteamérica y a Europa en una congelación profunda, probablemente en sólo unas pocas décadas.

Esta es una teoría que va ganando credibilidad entre muchos científicos que estudian el clima. La descongelación del hielo marino que cubre el Ártico podría alterar o incluso detener las grandes corrientes del Océano Atlántico. Sin el inmenso calor que proporcionan estas corrientes marinas -- comparables a la producción de energía de un millón de centrales nucleares -- la temperatura media europea podría descender de 5 a 10 grados centígrados (9 a 18 grados Fahrenheit), y algunas zonas de Norteamérica se enfriarían sólo un poco menos. Este cambio en la temperatura sería similar a las temperaturas medias del planeta hacia el final de la última era glacial, hace aproximadamente 20.000 años...
Algunos científicos temen que el hielo que se funde en el Océano Ártico pueda verter una cantidad de agua dulce al Atlántico Norte suficiente como para interferir con las corrientes marinas. Parte de esta agua dulce procedería de la propia masa de hielo que se derrite, pero el principal contribuyente sería el aumento creciente de lluvia y nieve en la región. La capa de hielo que se contrae deja al descubierto una cantidad mayor de superficie oceánica, permitiendo que una mayor cantidad de humedad se evapore en la atmósfera y dé lugar a un mayor número de precipitaciones.

Debido a que el agua salada es más densa y pesada que la dulce, este "endulzamiento" del Atlántico Norte haría las capas superficiales más livianas o boyantes. Y esto es un problema, ya que el agua de la superficie necesita hundirse para impulsar un modelo primario de circulación oceánica conocido como el "Gran cinturón transportador". El agua que está a un nivel bajo con respecto a la superficie fluye a través del suelo oceánico hacia el ecuador, mientras que las aguas superficiales cálidas de las latitudes tropicales fluyen hacia arriba para reemplazar al agua que se hunde. De esta manera el transportador se mantiene activo. Un aumento en la cantidad de agua dulce podría evitar el hundimiento de las aguas superficiales del Atlántico Norte, disminuyendo o deteniendo esta circulación.
El AMSR.E está recolectando nuevos datos que ayudarán a los científicos a evaluar esta posibilidad. Por una parte, proporciona una resolución enormemente mejorada con respecto a los sensores utilizados hasta ahora para cualquier tipo de ambiente climatológico. Las imágenes del AMSR-E revelan grietas y fisuras más pequeñas en el hielo cuando se deshace en la primavera. "Este detalle permite que los científicos comprendan mejor la dinámica de la ruptura del hielo", dice Cavalieri, miembro del equipo AMSR-E.

- Hielo marino desintegrándose en la costa de Groenlandia el 15 de marzo de 2003, visto por el antiguo sensor SSMI del Programa de Satélites Meteorológicos del Ministerio de Defensa estadounidense (14 km. de resolución) y por el nuevo AMSR-E (aprox. 5 km. de resolución). Las grietas pequeñas que no se ven en la imagen de la izquierda se muestran claramente en la de la derecha - 

Existen varios satélites que día y noche vigilan la capa de hielo del Ártico. El satélite Aqua de NASA, por ejemplo, transporta un sensor construido por los japoneses llamado Radiómetro avanzado de barrido en microondas-EOS (Advanced Microwave Scanning Radiometer-EOS, AMSR-E). "Utilizando microondas en vez de luz visible, el AMSR-E puede penetrar las nubes y ofrecer vigilancia ininterrumpida del hielo, incluso de noche", explica Roy Spencer, el investigador jefe del instrumento en el Centro de Hidrología y Clima Mundial en Huntsville, Alabama. Otros satélites que vigilan el hielo, dirigidos por NASA, NOAA y el Ministerio de Defensa, usan una tecnología similar.

La vista desde la órbita muestra claramente un descenso a largo plazo del hielo "eterno" del Océano Ártico (la parte que permanece congelada durante los meses cálidos de verano). Según un informe de 1992, de Josefino Comiso, científico del Clima en el Centro Goddard de Vuelos Espaciales de NASA, ese hielo ha estado disminuyendo desde el comienzo de las observaciones satelitales en 1978, a un promedio de un 9% por década. Los estudios con base en datos más recientes sitúan el índice en un 14% por década, sugiriendo que la desaparición del hielo del Océano Ártico se está acelerando.
¿Ocurrirá de nuevo?

Los investigadores están intentando averiguarlo por todos los medios.

"El derretimiento del hielo marino es consecuente con el calentamiento que hemos presenciado en el último siglo", nota Spencer, pero "no sabemos qué porción de ese calentamiento se debe a las fluctuaciones naturales del clima y cuál a la emisión de gases de efecto invernadero".

 

El 13 de febrero partió una expedición desde Gran Bretaña con el objetivo de colocar sensores de control en el Océano Atlántico que observarán la corriente del Golfo en busca de signos de que su velocidad ha disminuido. El viaje es el último paso de un proyecto de investigación conjunto entre Gran Bretaña y Estados Unidos llamado Cambio Climático Rápido, que comenzó en 2001. Otro proyecto internacional, llamado SEARCH (Estudio del cambio medioambiental en el Ártico), se inició en 2001 con el objetivo de evaluar con más detalle los cambios en el espesor del hielo marino del Ártico.
Según las simulaciones por computador realizadas por Thomas F. Stocker y Andreas Schmittner de la Universidad de Berna, mucho depende de la rapidez del calentamiento del Ártico. En sus modelos, un calentamiento más rápido podría cerrar por completo la principal corriente del Atlántico, mientras que un calentamiento más lento sólo provocaría una disminución de la velocidad de la corriente durante unos cuantos siglos.

Inevitablemente, la discusión apunta a los humanos. ¿La actividad industrial humana tiene mucho que ver con el calentamiento del Ártico? ¿Podríamos revertir la tendencia, si quisiéramos? No todos los científicos están de acuerdo. Algunos afirman que los cambios que están ocurriendo en el Ártico son consecuentes con los largos y lentos ciclos de comportamiento oceánico que la ciencia conoce. Otros ven un componente eminentemente humano.
"El derretimiento del hielo marino es consecuente con el calentamiento que hemos presenciado en el último siglo", nota Spencer, pero "no sabemos qué porción de ese calentamiento se debe a las fluctuaciones naturales del clima y cuál a la emisión de gases de efecto invernadero".
Si el Gran cinturón transportador se detiene de pronto, no importará la causa. Los europeos estarán pensando en otras cosas, por ejemplo, cómo hacer que crezcan cultivos en la nieve. Esta es la hora de averiguarlo, mientras el fenómeno es sólo una posibilidad escalofriante.

CENTRO DE HIDROLOGÍA Y CLIMA MUNDIAL (Global Hydrology and Climate Center) 

- Centro conjunto de NASA y la Universidad de Alabama en Huntsville con el objetivo de estudiar el sistema climático de la Tierra -

jueves, 1 de noviembre de 2012

Cambio climático jaquea a comunidades y cultivos en Centroamérica

 
 
Cambio climático jaquea a comunidades y cultivos en Centroamérica

La Tirana, El Salvador. Agencias. | 1 noviembre de 2012

En el interior de la costa de El Salvador el avance del mar está tragándose hectáreas de espesos manglares. Cada vez, Nahúm Díaz tiene que hurgar más profundo entre las raíces de los árboles para sacar los cangrejos que son la base de su economía porque el bosque donde siempr
e han vivido se está destruyendo producto del Cambio Climático.

Puede que el pescador no conozca la expresión, pero conoce bien los efectos del cambio climático y de la explotación industrial de los recursos naturales.

Mientras hunde el brazo en el fango para buscar crustáceos en sus madrigueras, recuerda que en el poblado La Tirana, el Salvador, hace solo cinco años había una gran comunidad de cangrejos "punches".

Los habitantes de esta humilde aldea, situada 110 kilómetros al sudeste de la capital, son testigos de cómo la subida del mar extingue al ecosistema e irradia un futuro sombrío para las poblaciones humanas de la zona.

"Nosotros nos preocupamos que el mar venga secando el manglar porque si se seca el manglar, ya no existen recursos, ya ni nosotros existiéramos", sostuvo Díaz, cuya comunidad vive sin electricidad y ha visto morir a este ecosistema costero formado por árboles leñosos resistentes a ambientes salinos que se extiende en una amplia franja sobre la playa.

Según ambientalistas, el 60% de los manglares en El Salvador han sido destruidos en el último medio siglo por el cambio del clima y por la instalación de lucrativos estanques para la cría de camarones.

Pero no se trata sólo de un problema de las comunidades costeras. Los manglares son clave como amortiguadores naturales del oleaje fuerte y las inundaciones, fenómenos frecuentes en zonas tropicales, señala.

Por su ubicación como una delgada franja de tierra entre dos océanos en una zona tropical del planeta, América Central (AC) es de las regiones más vulnerables a los gases de invernadero. La Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL) calcula que perderá 10 mil millones de dólares en los próximos cuatro años por esa causa.

Sus bosques de mangle capturan carbono de la atmósfera y lo fijan en la tierra, donde puede permanecer miles y miles de de años. Cuando estos bosques son dañados, sobre todo para desarrollar actividades agrícolas, se liberan grandes cantidades de gases nocivos a la atmósfera.

Pero el deterioro no se remite a El Salvador, el país más pequeño de Centroamérica, sino también se extiende a sus vecinos, donde grandes extensiones de manglar han sido destruidas por la industria camaronera, hotelera, los cultivos de palma africana y caña de azúcar, así como por salineras.

Según un documento de la FAO, los manglares de CA disminuyeron en su conjunto un 35% entre 1980 y el 2005 en términos de hectáreas, con casos dramáticos como el de Honduras con una devastación de 56 por ciento, Nicaragua 37 por ciento y Panamá con un 32 por ciento.

El incremento de la temperatura global comprometerá seriamente en los próximos años la producción de maíz y frijol, clave en la dieta de los centroamericanos, así como el café, el principal producto de exportación de la región, según estudios de organismos privados.

Y si bien la temperatura tiende a bajar y como consecuencia prolonga la fase seca de la región, por otro lado son cada vez más frecuentes las tormentas tropicales que han causado muerte, daños graves a cosechas y a la infraestructura.

En la llamada isla de Carti Sugdub, en el Caribe de Panamá, una de las 45 del archipiélago de San Blas pobladas por la autónoma comunidad indígena guna, el mar acaricia cada vez más arriba las piernas de sus habitantes, haciéndoles saber que en los próximos años ya no podrán vivir allí y deberán mudarse a tierra firme.

"Este es otro ejemplo de que el cambio climático está aquí, y se va a quedar entre nosotros", señaló Héctor Guzmán, biólogo marino del Instituto Smithsoniano para Investigación Tropical, experto en el estudio de los corales que rodean las islas.

Inicialmente, muchos de los vecinos se resistieron a la idea de moverse al continente, pero el embate de la naturaleza los ha convencido, aunque el traslado se ha demorado por cuestiones burocráticas y falta de recursos, entre otros factores.

Las cada vez más frecuentes tormentas hacen que las olas inunden las estrechas calles de tierra de esa pequeña comunidad, dañando las precarias chozas en las que viven muchas veces apiñados.

"Los niños se enferman, la basura corre por la calle. Estamos listos para irnos", expresó Laura Sánchez, una maestra de 52 años de edad.

El gobierno de Panamá está asistiendo a los gunas en su mudanza, que comenzaría en unos dos años, pero de todas maneras ellos están buscando ayuda afuera debido a que se calcula en cerca de una década el plazo para mudar a toda la población de unos 65,000 habitantes.

En un estudio del 2011, la CEPAL dijo que este fenómeno tendrá en los próximos años impredecibles efectos sobre el ingreso, el desempleo, la migración y la seguridad humana si siguen subiendo las emisiones y la temperatura media del planeta.

El trabajo prevé que la temperatura en la región CA habrá aumentado entre 2,2 y 2,7 grados centígrados para finales del siglo y las precipitaciones se habrán reducido en un 11 por ciento promedio para el año 2100.

"Para las economías de la región resulta crucial identificar y cuantificar los posibles impactos de este fenómeno a fin de instrumentar políticas de adaptación y mitigación que reduzcan los impactos negativos del fenómeno", señala el estudio.

En Honduras, la situación es apremiante, según el jefe de la estatal Comisión Permanente de Contingencias (Copeco), Lizandro Rosales, debido a la escasez de recursos del país para implementar programas.

A comienzos del 2012, el Centro para la Agricultura Tropical (CIAT) dijo que para el 2050, la producción de café podría bajar un 81 por ciento en El Salvador, un 59 por ciento en Nicaragua y un 47 por ciento en Guatemala debido sobre todo a que cada vez menos suelos serán aptos para el cultivo, que requiere zonas altas.

"Yo soy optimista, pero hay zonas que no van a poder cultivar café", expresó María Baca, investigadora peruana que condujo un estudio sobre el tema.

En Costa Rica, un 30 por ciento de su flora y fauna estará en peligro debido a una temperatura promedio más alta y al avance del mar, según científicos.

Animales como las tortugas marinas o los cocodrilos, que se reproducen por medio de huevos, tenderían a engendrar crías de un solo sexo debido a que una mayor temperatura incide sobre este aspecto de su reproducción.

"Este es uno de los mecanismos de desaparición, de extinción de especies que utilizan ese método de reproducción", expresó Guillermo Quirós, oceanógrafo de la Universidad de Costa Rica.

IMPORTANCIA DE LOS HUMEDALES

El Día Mundial de los Humedales se celebra cada 02 de febrero, desde 1997; conmemorando la Convención RAMSAR de 1971. La fecha motiva...